Yokogawa para mantener la confianza de sus clientes, siempre
trabajó con valores de precisión bastante conservadores.
Desde el lanzamiento de la línea EJA, en la década
de 90, los valores de precisión son acompañados
en la etapa de fabricación y durante su vida útil,
resultando en valores como demostrado en el gráfico
abajo. A partir del estudio de esos datos durante todos estos
años, con más de 3,8 millones de transmisores
manufacturados, Yokogawa pasó a garantizar la precisión
del transmisor de presión EJA de 0,065%.
Ese avanzado valor de precisión resultó de
la tecnología de última generación usada
en el principio de funcionamiento del transmisor: la tecnología
de los semiconductores, como es el caso del silicio resonante.
En esa tecnología, debido a las características
físicas del silicio y a su forma de empaquetamiento,
son obtenidos sensores cuyos efectos causados por fenómenos
mecánicos como deformidades e histereses, muy comunes
en sensores basados en células capacitivas, pasan a
ser depreciables, aumentando la estabilidad de cero y eliminando
la necesidad de una calibración constante, aumentando
así la autonomía de operación de manera
expresiva.
Otro detalle que optimiza la precisión del instrumento
es que la grandeza física variable en función
de la presión es la frecuencia, lo que elimina la necesidad
del conversor analógico-digital intermediando la operación.
Queda evidente la importancia de una tecnología de
última generación para aumentar la confianza
de los usuarios en el funcionamiento y en la repetibilidad
de sus instrumentos de campo.